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EL DÍA D

HOY ES EL DÍA. AQUÍ OS DEJAMOS UNAS REFLEXIONES DE NUESTRA CONCERTINO, LAURA CAMPILLO, QUE ESTA VEZ NO PUEDE OCUPAR SU PUESTO, PERO HA QUERIDO COMPARTIR ESTO CON TODOS NOSOTROS
29/12/2016

EL DÍA D

 

Mañana es "el día de". Sí, mañana voy a tener el placer de escuchar y no sólo eso, sino de disfrutar, de la maravillosa Orquesta Sinfónica de Ávila. En esta ocasión, dejo el violín a un lado… Qué sensación tan diferente, presenciar el gran trabajo de mis compañeros. Porque la orquesta es mucho más que todo lo que podáis imaginar, es cultura, trabajo, sacrificio, estudio, disciplina y sentimientos. Vivir esta experiencia tan enriquecedora como violinista en Ávila, es sencillamente una oportunidad de vivir parte de mi vida, que es la música.

Cada mañana de nuestros días de vacaciones, madrugamos para ir a ensayar, muchas horas al día, café en el descanso, con un ratito para comer y vuelta a empezar. Al comenzar cada ensayo, en el puesto de concertino, que es un puesto privilegiado, te levantas para afinar a toda la orquesta y ahí ves a todos, con sus caras de sueño, contando a su compañero lo que pasó la noche anterior, tus planes de irte fuera al año que viene con el mejor profesor de violín que está en Bruselas y en un momento dado, todos nos concentramos y comienza nuestro trabajo. Al salir del ensayo, de noche, no te queda otra que estudiar aquello que no ha salido tan bien y que debes corregir para que el grupo funcione, o simplemente dar vueltas a un pasaje que no es tan fácil, y cómo poder unificarlo con tu sección. Así, poco a poco y día tras día, vas viendo cómo se transforma todo el trabajo.

Aún así, siempre queda un rato para tomar esa cerveza con tus compañeros y disfrutar de esa parte social y no tan musical. Pero no hay forma.... siempre acabamos hablando de lo mismo: de música, al fin y al cabo es nuestra vida. Pero todo este esfuerzo y este sacrificio, tiene su recompensa, que se traduce en el empeño, la concentración, la pasión, la magia y el sentimiento que transmitimos en el escenario "el día de".

Ese día del concierto, con sus nervios y sus mariposas en el estómago, que piensas que con los años se pasarán y no es así, es ese día tan especial.

Antes de salir, entre bambalinas, todos casi a oscuras, con nuestros nervios discutiendo a ver quién sale primero al escenario, apostando a ver quién tropieza con los tacones, contando que estemos todos y diciendo uno a uno aquella famosa frase: "mucha mierda".

En ese día el momento de afinar es muy diferente, todos serios en el escenario, de negro, guapos y con nuestras mejores galas, mientras tu con tus nervios, de pie y de espaldas al público, rezando para que no te tiemble el arco al dar el "la", haces muecas a tus compañeros para hacerlos reír.

En pocos minutos antes de que el director salga al escenario, repasas mentalmente todo lo ensayado, que todas las partituras estén bien colocadas, sonrisa a los compañeros, y miras al techo mientras te secas las manos antes de empezar. Cuando sale el maestro, no hay vuelta atrás, comienza el momento de mostrar nuestro trabajo. Y el momento de dar la mano al director en representación de toda la orquesta, es el momento en el que el director es capaz de transmitir: "tranquila, todo va a ir bien, ahora hay que disfrutar". Al final, no somos más que un grupo de amigos que amamos la música y que queremos que el público llegue a amarla tanto como nosotros.

Es el día en el que mostramos nuestro trabajo y nuestra alma a todos nuestros amigos abulenses, esos amigos que nunca fallan, que siempre nos acompañan desde hace años en nuestros conciertos y que apoyan esta iniciativa tan importante para nuestra ciudad. Nunca nos hemos cansado de agradecer a todas esas personas que disfrutan con nuestros conciertos, porque no es necesario salir muy lejos para encontrar grandes músicos como los que tenemos entre nuestras murallas.

Y mañana me convertiré en uno de esos amigos que tanto siguen a nuestra orquesta, porque es nuestra y estamos orgullosos de ella.

Recuerdo todos y cada uno de los conciertos en los que he estado ahí subida y cada uno tenía algo especial: ha venido aquel amigo que tanto quieres y que hace tanto que no ves a tocar junto a ti, o conectas tanto con aquel director que se convierte en un gran amigo, o algún compañero se cuela en una entrada o se rompe la cuerda y sale del paso con un arte increíble, o no te crees que haya salido el encuentro con todos los inconvenientes que habíamos tenido en la organización, o tienes a gran parte de tu familia en el escenario contigo, o tu amiga toca el concierto casi a ciegas literalmente por el foco que apunta a sus ojos, o te sale esa sonrisa cómplice con las compañeras que tienes cerca en aquel pasaje o esperas ese maravilloso solo que tiene la trompa, oboe, clarinete o flauta en la que ese amigo te guiña un ojo antes de que empiece, o esas obras tan especiales que esas personas tan maravillosas tocan el día de tu boda o el concierto es homenaje a aquel gran profesor que todos recordamos con tanto cariño o simplemente disfrutas cuando aquel jovencito con tanto talento y tan buen amigo con el que has pasado los mejores años de tu vida de estudiante está triunfando como director y tenemos el placer de tenerle en nuestra orquesta.

En fin, qué les puedo contar que no sepan, que mañana es el día de los amigos, el día de la ilusión, el día del esfuerzo, el día del equipo, el día del trabajo, el día de la disciplina, el día de la pasión, el día del sentimiento, el día de la cultura, en resumidas cuentas el día de nuestra orquesta, la Orquesta Sinfónica de Ávila.

 

 

Laura Campillo López. Violinista

 

Gracias Laura

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